Comunicá

2600 metros mas cerca de las estrellas

Publicado el por Comunicá
2600 metros mas cerca de las estrellas

Me siento afortunado por tener una profesión que amo desmedidamente, que me apasiona y me atrapa -y además- que me ha llevado a conocer lugares que no pensé que conocería algún día.

Es así que llegué hasta Bogotá, una ciudad que simplemente no imaginaba, pensando dentro mío si en verdad tendría yo algo auténtico que ofrecerles, en un desconocimiento total de su realidad, de su cultura y sus costumbres.

Debo decir que la ciudad en si misma es un monstruo gigantesco de pasadizos y complicaciones geográficas, hermosa por donde se la mire, aunque de alguna manera tardé en dimencionar su amplitud, no por su aspecto sino por esa tan asombrosa conversa que en cada esquina de la ciudad lo envuelve a uno, singularizando el tono, acercándote a la intimidad, algo de complicidad tienen las calles de Bogotá que no puedo contarte, que te apresa lentamente, sin apuros.

La comunidad internacional tiene una deuda inmensa con este maravilloso pedazo de tierra, del cual nunca he escuchado nada de lo que he visto y vivido.

Los colombianos, una chispa particular los enciende, no se describirlo en estas lineas, pasan muchas cosas cuando uno conoce gente, y cuando la primera impresión es insuficiente para dimensionar su integridad inicia una experiencia intensa que no la puedo explicar con palabras, pero puedo sencillamente afirmar que he estado en casa.

2600 metros mas cerca de las estrellas

He caminado Colombia como nunca pensé que lo haría, la he probado, la he bebido, la he admirado y la he disfrutado en infinidad de aspectos y no puedo más que agradecer su don de gente, su calidez y su autenticidad, Colombia es hermosa, pero no es nada frente a la belleza de su gente.

La comunidad internacional tiene una deuda inmensa con este maravilloso pedazo de tierra, del cual nunca he escuchado nada de lo que he visto y vivido. Tenemos una deuda en América del Sur, todos, una deuda que no se justifica, porque estando tan cerca somos tan desconocidos, una deuda cultural, social y ética para con cada uno de los países de América del Sur, una deuda con nosotros mismos.

Sólo buenos recuerdos he cargado en mis maletas, recuerdos que guardaré en un espacio tan especial como el que me han ofrecido.

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