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La esencia de la proactividad

Publicado el por Carlos Sebastián Ibarrola

La proactividad es –al parecer- una virtud muy codiciada por estos tiempos, tanto es así que es común escuchar en el contexto empresarial la intención de contar con colaboradores y recursos humanos proactivos y con iniciativa, frases como:

  • “Me gustaría que hagan las cosas sin la necesidad que yo deba decírselo”
  • “Saben lo que deben hacer y aún así no lo hacen”
  • “Se lo he repetido en varias ocasiones y parecen no asimilarlo”


Sobre este punto, es importante entender que la proactividad no se trata de que alguien realice una tarea encomendada correctamente o sin necesidad de recordación, eso es eficiencia, y la eficiencia no es un sinónimo de proactividad.

La proactividad es la capacidad que tiene una persona de hacerse 100% responsable –y de modo activo- de una situación. La persona proactiva carga sobre su espalda el desarrollo de las acciones y su ejecución, con la plena conciencia de que en todo momento el resultado es consecuencia del uso eficiente de la libertad de tomar decisiones que tienen directa influencia sobre las coyunturas. 

La proactividad es una facultad que se desarrolla de adentro para afuera, es decir, no podemos estimular la proactividad de ninguna persona... 

...es la misma persona la que debe entender que tiene el control de su entorno y que depende solo de sí modificar ese entorno.

A continuación, enunciaré algunas características esenciales de las personas proactivas:

Sentido de responsabilidad

La esencia de la proactividad

Esta es probablemente la característica más importante y básica de las personas proactivas. El sentido de la responsabilidad está acuñado en sus personas de una manera tan profunda que no tienen ningún pudor de reconocer que se han equivocado, que han tomado una mala decisión o que los resultados son su responsabilidad. Las personas proactivas priorizan la búsqueda del error, que no es lo mismo que buscar un culpable, su sentido de responsabilidad los ayuda a concentrarse en los procedimientos antes que en las personas… frases como “¿Cómo pudiste extraviar el mensaje? Debes prestar más atención…”, se convierten en “Necesitamos un procedimiento que garantice la recepción correcta de los mensajes”.

La persona que es líder y proactiva sabe que los errores de su equipo son también errores suyos.

Las personas proactivas no culpan a las situaciones, a las personas o a cualquier otro factor externo sobre su realidad, y entiende que su realidad es resultado de todo lo que ha hecho o ha dejado de hacer.

Maneja sus emociones

La esencia de la proactividad

Las personas proactivas no toman decisiones emocionales, ni dejan que sus emociones afecten su capacidad de tomar decisiones. Estas personas actúan desde sus principios y sus valores, toman decisiones en frío, cuando la procesión interna culmina. Las emociones son poderosas enemigas de las relaciones laborales y de la efectividad y la eficiencia laboral, es por ello por lo que las personas proactivas no sopesan emociones, sino indicadores tangibles y comprobables que le garanticen buenos resultados. Es importante entender que valores y principios no son sinónimos de emociones, los valores y los principios son atemporales y siempre estarán en la balanza, sin embargo, los sentimientos y las emociones son coyunturales y no pueden ser tenidas en cuenta para tomar decisiones laborales en el futuro, porque no sabemos si seguirán allí mañana.

No se ocupan en buscar culpables

La esencia de la proactividad

Como dijimos en el punto 1, las personas proactivas no se ocupan de buscar culpables, sino se concentran en identificar los errores y corregirlos. Una persona reactiva puede encontrar culpables o “responsables de su situación” en todos lados, en su trabajo, en su familia, en una realidad económica, en terceras personas, etc. Frases como “Si mi jefe fuera más comprensivo”, “Si mi esposa entendiera que…”, “Si la economía no estuviese de esta manera”, “Si él hubiera hecho mejor las cosas”, etc.

La persona proactiva sin embargo se ocupa en encontrar una solución al problema desde una perspectiva impersonal y asume la responsabilidad por la situación.

Por esta razón, las personas proactivas no son personas que acostumbren discutir, porque difícilmente alguien se sienta incómodo conversando con él, es mucho más agradable, eficiente y efectivo conversar con una persona que se enfoca en entender el problema y en desarrollar una solución que en una persona que se enfoque en encontrar un culpable. Por ello, las personas promedios prefieren lideres proactivos, porque son personas con las que uno puede sentirse emocionalmente más cómodo y seguro.

Se proyectan sobre las limitaciones

La esencia de la proactividad

Las personas proactivas trabajan directamente desde su área de influencia, y sus metas y objetivos son coherentes con su posición, es decir, tienen la invaluable capacidad de proyectarse por sobre las limitaciones de las que dispone su coyuntura especifica. Las personas reactivas se frustran porque no pueden conseguir algo desde su posición, y permanecen quietas hasta que alguien o algo le de margen de acción.

Las personas proactivas se ocupan de alcanzar una posición que les permita proyectarse sobre las limitaciones, y así acercarse a sus metas y objetivos...

...ellos ven claramente los obstáculos así como el resto, pero la diferencia radica en que no se concentran en la magnitud de la limitación sino en las oportunidades que se generan a partir de allí.

En otras palabras, las personas proactivas no encuentran excusas en las adversidades, sino oportunidades de crecimiento que deben ser interpretadas y ejecutadas con precisión, lo que demanda el 100% de su lucidez y enfoque.

Son felices

La esencia de la proactividad

Las personas proactivas son más felices que las personas promedio, por la sencilla razón que son consientes de que su realidad depende de sí mismos, por tanto, trabajan diariamente por alcanzar su desarrollo personal. La clave de esto es que no se sienten estancados, ni sienten que su felicidad dependa de factores externos que no pueden controlar.

Cuando deciden tomar responsabilidad por todo lo que les sucede, pueden sentirse libres de elegir el camino hacia la autorrealización de manera independiente.

Por otra parte, las personas proactivas son más propensas a la interdependencia, es decir, a buscar el bien mayor, y tienen la plena conciencia de que los éxitos colectivos siempre son mayores que los individuales, en cambio, las personas reactivas se enfocan mucho más en su independencia, su autonomía es su objetivo, por lo que sus esfuerzos no cuentan con apoyo ni compañía que pueda ofrecerles sinergia de algún tipo para maximizar su productividad.

En líneas generales, podemos concluir diciendo que es naturalmente complicado encontrar una persona proactiva que desee trabajar para nosotros, la simple formulación ya es inapropiada.

Entonces, lo que debemos hacer es dejar de buscar personas proactivas que trabajen para nosotros, y empezar a buscar personas proactivas que trabajen con nosotros, y para que ello sea posible, nosotros debemos ser personas proactivas.

El primer paso se constituye –entonces- en determinar si nosotros mismos somos lideres proactivos, si nos hacemos responsables no solo por los errores que nosotros cometemos, sino también por aquellos errores que nosotros propiciamos intelectualmente al hacer o dejar de hacer algo. Debemos meditar sobre nuestra capacidad de proyectarnos sobre las realidades adversas, y sobre nuestra capacidad de manejar nuestras emociones con claridad conceptual.

La esencia de la proactividad

Es lógico -querido lector- que usted desee verse identificado en esta lectura, pero aun cuando no logre hacerlo, tenga en cuenta que la proactividad no es un talento con el cual se nazca, sino un estado que podemos alcanzar tomando plena conciencia de nuestros actos y de nuestra forma de encarar la vida, un estado del cual podemos alejarnos y regresar en cuanto estemos listos.