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A propósito del Papa

Publicado el por Carlos Sebastián Ibarrola
A propósito del Papa

Soy miembro de la iglesia católica, probablemente el peor de los católicos, un miembro de esos que ninguna iglesia quisiera tener en sus filas, un miembro que no practica y que no cree en la iglesia como institución.

Por ello, la visita de Jorge Bergoglio despertó en mí –por sobre todo- curiosidad, curiosidad de conocer a la persona que lidera una de las instituciones más importantes en la historia de la humanidad, curiosidad de conocer su tipo de liderazgo, curiosidad de conocerlo a él.

Es por ello por lo que, a propósito de la visita del Papa a nuestro país, quiero mencionar 4 cosas que he aprendido o que he reflexionado a través de él.

Un líder plural es un mejor líder
Uno de los pilares de la línea discursiva de Jorge Bergoglio es la inclusión, la no discriminación, sin lugar a dudas este pensamiento le ha abierto puertas en lugares donde la religión antes no tenía espacios y le ha generado una gigantesca y potencial audiencia nueva. La gran habilidad de Bergoglio -en este sentido- es construir su mensaje sobre principios universales y no sobre dogmas o valores con sesgos religiosos y/o conservadores.

A propósito del Papa

Cuando aborda temas como el concepto de familia, la homosexualidad o incluso las otras religiones ha demostrado que su discurso no se rige por la visión única de la Iglesia Católica, sino por el más común de los sentidos y por principios como la libertad, la igualdad y la reciprocidad. Jorge Bergoglio es un líder que reconoce –en su discurso- la importancia del ser humano aún sobre la iglesia o la religión, el ser humano y sus necesidades son el centro de su activismo religioso, y así también de su discurso.

La diplomacia es una virtud
Jorge Bergoglio le dijo a la clase política –para quien sepa leer entre líneas- que el desarrollo que ofrecen, es desarrollo solo para los que tienen más y que el activismo político que practican es una lástima. También dijo que se sentía avergonzado de los discursos grandilocuentes de los mentirosos.

A propósito del Papa

Le dijo al pueblo paraguayo, que mientras sigan olvidando el pasado, no tendrán ningún futuro. Le dijo a sus feligreses que no importa la cantidad de veces que vayan a misa, si no existe solidaridad, conciencia social y acción, no sirve para nada. Le dijo a los jóvenes que la libertad no es hacer solo lo que se desea, sino que es hacer un permanente alboroto y hacerse también responsable por ese alboroto. Les dijo que ninguna iglesia desea jóvenes sin voluntad, sin fortaleza, sin actitud, sin principios.

¿Cómo alguien puede decir todas estas cosas y ser aplaudido al mismo tiempo?

El secreto está en su discurso, un discurso fino, diplomático y a su vez universal. ¿Cómo se puede hablar al erudito y al mendigo con la misma oración y hacer llegar el mensaje? Simple, hay que hablar desde los principios y no desde los dogmas, tan simple que resulta complicado. Un discurso diplomático no se centra en los intereses particulares (de la iglesia), sino en los intereses comunes (de la sociedad), un discurso diplomático no ensucia al otro sin salpicarse un poco a sí mismo, un discurso diplomático no habla sobre valores, sino sobre principios, por eso Bergoglio no habla de papá y mamá, sino de familia, no habla de Católicos, sino de fe y fortaleza, no habla de homosexuales y heterosexuales, habla de justicia.

Bergoglio no habla de valores, habla de principios, y los principios son universales.

La juventud disocia sus creencias de su futuro
He seguido esta visita con mucha atención y curiosidad, en principio, a través de los medios y las redes, para finalmente hacerme presente en la Costanera de Asunción. Pude en la oportunidad ser testigo de la multitudinaria convocatoria, y entiendo que tanto en Caacupé como en Ñu Guasú fueron en estos términos, todavía superiores. Pude sentir el espíritu, el regocijo y la esperanza que Francisco auspicia en la gente, pero no puedo evitar mencionar el momento en el que un joven le pregunta a Bergoglio que hacer cuando no hay trabajo o educación, a donde acudir… ¿?

Dentro de mí sentí una indignación ante una pregunta tan zonza, soez para mi inteligencia –que humildemente no es mucha-, y me pregunto yo: con tanta fe y con tanta esperanza…

¿Por qué no puedo transferir mi acción religiosa a prácticas civiles que materialicen mi solidaridad y mi fortaleza como hijo de Dios?

¿Por qué no puedes votar con responsabilidad, con conciencia limpia, y hacerle un bien a tu país? Estoy seguro de que Dios y todos nosotros te lo agradeceríamos…

A propósito del Papa

La religión no es un paréntesis de tu vida, no es ir a la iglesia ni esperar a Bergoglio 3 horas en el barro, la religión se trata de ser el mejor ser humano posible frente a los ojos de lo divino, esos ojos que no ves, pero que están abiertos y mirándote los 365 días del año, puede sonar contradictorio, pero si solo el 10% de los presentes en los actos de Francisco fueran más religiosos, nuestro país sería más parecido a él.

Líderes universales si los hay
Yo soy parte de ese porcentaje que nunca realizó su confirmación, de los que no creen en la institución de la iglesia católica, ni de ninguna otra, soy parte de ese porcentaje que respeta profundamente las creencias religiosas pero que no respeta el dogma ni las interpretaciones literarias, superficiales o retóricas de una coyuntural y falsa fe religiosa. Soy católico sin praxis, si de algo sirve ser eso…, pero más allá de los contextos, he descubierto en Bergoglio un gran líder...

Un líder que se proyecta por sobre las doctrinas de la propia institución que lidera, una persona con un discurso justo, inclusivo y de principios.

Es por ello por lo que, tengo que reconocer que más allá de la iglesia, Bergoglio es un líder que vale la pena escuchar, un líder de quien se puede aprender, en quien te puedes inspirar, y desde donde puedes proyectarte, amén de la Iglesia Católica, quién tiene el gigantesco trabajo de articular sus fuerzas para motivar una mayor praxis en su pueblo dormido, y que ha encontrado el modo de hacerlo a través de Francisco.

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