Comunicá

7 Cajas

Publicado el por Comunicá
7 Cajas

Tirarle flores a 7 cajas a esta altura es llover sobre mojado, es como subrayar la frase que ya está en negrita. Ayer tuve la oportunidad de verla por primera vez, muy lejos de su estreno las salas de cine conservan la ansiosa y extensa cola para verla, desde ya, este hecho es un fenómeno sorprendente aunque no difícil de entender teniendo en cuenta que siempre hablamos de lo pequeño que es Paraguay, el boca en boca es probablemente la mejor estrategia de marca que pueda aplicar quien tenga la calidad para hacerlo.

No soy un estudioso de la cinematografía pero soy un consumidor obseso del cine latinoamericano. Tuve la oportunidad de poder consumir películas peruanas, chilenas, argentinas, uruguayas, entre otras, algunas muy buenas y la verdad, siendo honestos, entré a la sala de cine con una polarización de expectativas entre los preconceptos y la voz popular.

Si hay algo que tiene el buen cine latinoamericano es esa cualidad de tomar fotografías fidedignas de su raíz, de su esencia, de su cultura, tal vez lo que hasta este momento las producciones nacionales no terminaban de entender, esa magia de enamorarse de uno mismo, de su propia gracia, encontrar todo aquello que uno es capaz de ver en otro lugar, en tu propio espacio, en tu propia persona. 7 Cajas a conseguido eso de una manera majestuosa, se hizo cargo de toda nuestra idiosincrasia, interpretó nuestro más absoluto cotidiano, nuestras necesidades, sacrificios, nuestro interior, y lo mejor de todo, lo pudo hacer a través de un guión, narrando una ficción.

La narración esta bien estructurada, la presentación de los personajes se realiza como por casualidad, con la naturalidad corriente que se sucede un día como cualquier otro en el mercado. Si bien la historia como tal no es el punto más álgido de la experiencia, esto pasa inadvertido a través de la exposición de todo ese torrente de identidad cultural que se narra en todo momento. Cualquier otro diría que el color y el pintoresco desenfado que da vida a sus personajes no puede ser real, pero lo lindo que tiene esto del cine nacional es justamente eso, reconocerse a través de la pantalla, aceptarse y entenderse en todas sus dimensiones, yo estoy convencido que esos personajes si son reales, y la historia que los borda unos con otros en un mismo lienzo está caracterizada por ese acento naif que combina con todo lo demás, tanto es así que pensándolo bien, hasta se me ocurre pensar que es un error mío no darle su espacio.

7 Cajas

Me gustaría hablar de la caracterización de los personajes y de la interpretación de forma discriminada, ya que las interpretaciones me parecieron probablemente lo más alto de la producción. Que ganas tenemos aquellos que vemos productos nacionales de encontrar esa linea foránea en el guión o esas palabras forzadas en alguna que otra descuidada escena, la verdad es que me sorprendió el nivel excelso que han alcanzado estos actores que, si de algo estoy seguro, mucho aporte suyo tienen los parlamentos, porque un producto de esta calidad es imposible lograr sin el apoyo de los actores en la construcción de sus personajes.

Por otra parte, en cuanto a la caracterización de los personajes, y sin ánimo de buscarle el pelo a la botella, seré justo y diré que me pareció que el personaje de Nico García no termino de cerrar en cuanto a la producción y el maquillaje que tuvo que cargar, me pareció como un acento entre todos ellos, como que tenía la ficción a flor de piel, siempre dejando en claro que la interpretación no se vio afectada por este detalle que termino siendo una anécdota.

7 Cajas

Lo personajes en su generalidad no tienen desperdicio alguno, actuaciones
realmente memorables de Paletita Romero, Celso Franco, Víctor Sosa, Nico García, Nelly Dávalos, Roberto Cardozo, Manuel Portillo, Mario Toñanez y Lali González, en realidad todos.

Esta es una de las producciones nacionales en las que puedo decir que la fotografía se encuentra en todo momento al servicio de la historia, sin perder o renegar de su calidad artística, al contrario, se ve claramente potenciada en todos sus aspectos, unos cuadros realmente sensacionales nos ofrece 7 Cajas, muchas de las cuales perdurarán en sus mentes por varios días, y lo lindo de ello es que todos esos cuadros están cargados de la intensidad propia de la circunstancia, cada cuadro comprometido con su función, sin palabras.

La musicalización, el sonido, el vestuario, los efectos, la posproducción, todo se concentra en la experiencia, y sin ánimo de extenderme demasiado con esto quiero concluir que, si bien entré a la sala de cine con una polarización de expectativas entre los preconceptos y la voz popular, 7 Cajas me ofreció un balde de agua fría, ese balde que no se encontraba entre todas las cosas que esperaba, me sorprendió gratamente y lo mejor de todo, escribió un punto y a parte en el cine nacional, o cuando menos así debieran interpretarlo toda la sociedad en general, incluidos allí, los realizadores nacionales.

7 Cajas

Hoy, la sociedad esta convencida y enamorada de la experiencia que significa una buena producción nacional, dispuesta a pagar sin reparo por ella. Por un lado. los realizadores nacionales hoy pueden ver como asciende el monstruo llamado 7 Cajas frente a ellos abriendo puertas, por otro lado, este monstruo se para frente a ellos… para cruzar, han de superarlo, o cuando menos igualarlo.

El cine nacional esta de para bienes, pareciera ser que todos los involucrados se han puesto de acuerdo en convergir el punto mas álgido de su talento en 7 Cajas, el resultado está documentado para la historia.