Comunicá

Un discurso claro / Parte 4

Publicado el por Carlos Sebastián Ibarrola

Esta es la cuarta y última parte de una serie de artículos que describen las características que debería tener la comunicación de personas que ocupan puestos de liderazgo en empresas y organizaciones.

Hemos hablado en principio de que una de las características fundamentales era la diplomacia, una comunicación diplomática que resulte constructiva, efectiva, conciliadora y resolutiva. También hablamos en segunda instancia de la sinceridad, de la capacidad de ser honesto y transparente en el discurso, dijimos que un discurso empático y franco en todo momento cohesiona a cualquier equipo humano y fomenta el compromiso. En tercera instancia hablamos de un discurso de principios, y la importancia de que un líder se aboque a la construcción del relacionamiento interpersonal de manera proactiva y no reactiva y desde principios universales como la reciprocidad, la lealtad, la igualdad y la sinceridad.

Un discurso claro / Parte 4

Hoy hablaremos de la claridad en el discurso, que sin dudas es una de las características más importantes y relevantes si se está comprometido con los resultados, porque un buen líder es aquel que logra resultados positivos a través de su gestión.

Un discurso claro menciona periódicamente los objetivos.
Se da por sentado que un líder debe tener la capacidad de proyectar y de marcarse objetivos y metas que pueden alcanzarse. No obstante, para alcanzar esos objetivos es radicalmente necesario no solo que todos conozcan con claridad conceptual lo que se debe lograr, sino que además, conozcan la manera en la que se planifica lograr, y por supuesto la mención periódica de estos dos aspectos es de fundamental importancia para instalar la idea de que ese objetivo debe ser el foco de las gestiones laborales.

Es común iniciar el año o el semestre laboral marcando objetivos al equipo, objetivos que después, en la vorágine diaria se van diluyendo del discurso laboral, y así lo urgente va ganando terreno sobre lo importante.

Un buen líder -comprometido con los resultados- no olvida los objetivos y las metas, y se encarga de recordar periódicamente al equipo, consulta avances, solicita reportes y estados de la gestión, ya que es natural que cuando existen múltiples actividades, lo importante se pierde en el discurso, y también se diluye así, la acción y el compromiso.

El líder debe recordarle a su equipo que los objetivos están siempre vigentes y que está pendiente del proceso para alcanzar las metas, su equipo debe saber con claridad que eso es lo más relevante para el equipo y lo que el líder más espera de la gestión.

Un discurso claro no genera falsas expectativas.
Cuando se inician nuevas etapas y procesos, por lo general la exaltación y las energías apocan el raciocinio, esto hace que muchas veces incluso los líderes apuesten en demasía por objetivos y metas que rayan lo imposible.

Es por ello por lo que un líder debe mantener la cordura aún en los momentos de éxtasis, y entender que alcanzar el máximo grado de eficiencia en un equipo es un largo proceso en el que todos deben alcanzar su máxima autonomía, confianza y compromiso, lo que se logra únicamente con el tiempo y con los éxitos y tropiezos. No obstante, de estos dos, los primeros –los éxitos- son fundamentales para consolidar la confianza y la motivación, y allí radica la importancia de marcar objetivos, metas y plazos que puedan alcanzarse, para posteriormente ser más ambiciosos.

Un discurso claro / Parte 4

Usted debe entender que con cada tropiezo (o fracaso), su liderazgo también pierde autoridad, su figura se devalúa y con la acumulación sucesiva de estos, usted perderá toda capacidad de estimular a su equipo.

Sea realista, si está iniciando, establezca metas que puedan alcanzarse, motive y premie a su equipo por lograrlo, una vez en esta posición podrá ambicionar algo superior.

Por otra parte, cuando estimule al equipo, no concentre su discurso en conceptos cortoplacistas e irrelevantes como por ejemplo el premio o el estímulo que obtendrán de ello:

“Vamos a alcanzar esa bonificación, a este paso ya deberían ir viendo que hacer con ella ¡Son muy buenos en esto!”.

Lo único que logrará con esto es que su compromiso sea con el premio y no con el objetivo, su cerebro reconocerá el final como un proceso cerrado, y esa no es la intención, usted estimule desde el objetivo y no se preocupe por mencionar periódicamente el premio, puede tener la certeza de que ellos lo tienen presente.

“Este es el primer paso para la construcción de nuestro proyecto, y nosotros somos los protagonistas definitivos en esta historia, juntos podemos hacerlo.”

Este es un discurso que compromete a largo plazo, Usted debe instalar la idea de que este es solo el comienzo y que no solo los necesita hoy, sino que los necesitará mañana.

Un discurso claro es conciso y efectivo.
Hay pocas cosas en el mundo menos estimulantes que un líder que habla demás, que da muchas vueltas y que no cierra las ideas.

Cuando su discurso es largo, se pierde la claridad, se pierde la idea y aunque le duela, se pierde también el tiempo.

Un discurso claro / Parte 4

El discurso de un líder debe ser conciso, claro, efectivo, estimulante y de impacto. Cuando deba hablar en público o estimular a su equipo, usted debe tener la sensibilidad para reconocer cuando ellos han interpretado el mensaje, no se ponga a dar ejemplos, a dar rodeos y a perder el tiempo.

Mucha gente tiene la costumbre de escribir su discurso y practicarlo para las ocasiones importantes, pero no para el cotidiano, lo cual es un grave error porque nunca tendrá una ocasión importante si no tiene éxito en el cotidiano.

A veces se le resta importancia al discurso diario precisamente porque es diario, pero si nuestro equipo no se siente estimulado diariamente en su líder, su liderazgo pierde vigencia.

Cuando deba hablar con su equipo, ensaye su discurso, no le reste importancia, esta ocasión es tan importante como cualquier otra, y escucharlo a usted debe ser una experiencia reconfortante y de renovación de energías, usted es el líder, su trabajo es impactar y estimular a su equipo.

En conclusión, podemos decir que un discurso claro estimula el compromiso, robustece la confianza y renueva las energías del que lo escucha, y esto es un aliciente con que el quipo debe contar periódicamente.

Un discurso claro / Parte 4

Así que recuerde, si usted está ejerciendo el liderazgo en su empresa u organización, hay 4 pilares en el discurso de un líder, la diplomacia, la sinceridad, los principios y la claridad.

Nadie dijo que tener un buen discurso sería sencillo, pero si usted tiene cualidades de líder, ya se encuentra en un lugar desde donde puede aprender a inspirar a las personas.