Comunicá

Diez años en diez lecciones

Publicado el por Comunicá

Este año Comunicá cumple diez años de diseño, y diez años pueden ser poco o mucho tiempo de acuerdo al enfoque desde el que se lo mida, yo prefiero medir el tiempo en lecciones aprendidas, y es por ello que he realizado un decálogo de lecciones esenciales que he aprendido en el ejercicio de mi profesión desde Comunicá, y que deseo compartir con ustedes.

1. El mejor proyecto es el que tienes enfrente.

Diez años en diez lecciones

Esta es una lección importante, más aun cuando se trata de los primeros años de ejercicio, porque el diseño gráfico es una de esas profesiones donde uno -cuando inicia- sueña con un proyecto a gran escala, y puedes llegar a cometer el error supino de desatender lo que tienes en frente por aquello que no tienes. En todas las profesiones se empieza desde abajo, gradualmente, el diseño no es la excepción, tú no eres la excepción, cada proyecto es una oportunidad, una puerta para otros proyectos y cuanto mejor resuelvas aquello que tienes enfrente, mejores proyectos te esperarán adelante. Los grandes desafíos no tocan a la puerta de pequeños diseñadores que ven a los proyectos pequeños como pequeños desafíos. Por eso creo que el mejor proyecto es siempre el que tienes enfrente.

2. El cliente y tú -lo quieras o no- son un equipo.

Diez años en diez lecciones

He aprendido desde el primer día que el mejor compañero de trabajo que puedes tener, es un cliente comprometido con su proyecto, y no hay mejor resultado que aquel que puede obtenerse de un trabajo en equipo. En la universidad se enseña que para todo proyecto existe un público, un segmento de mercado que enamorar. La verdad es que nunca llegaremos a ese público si no podemos -primero- tener una relación con el cliente. Cada proyecto que tenemos enfrente representa el sueño de alguien y el futuro de varias personas. ¿Por qué una persona pondría sus sueños en manos de un profesional vanidoso que no sabe trabajar en equipo?. Es por esto que -lo quieras o no- el cliente y tú, son un equipo, disfuncional o funcional, eso depende de ti.

3. Primero que funcione, después que sea bello.

Diez años en diez lecciones

El cliente no entiende de diseño, por eso ha decidido trabajar contigo, aún cuando tú no entiendes su negocio. Es por ello que la única dupla que conduce al éxito es la de diseñador-cliente. Pero ¿Qué es el éxito? El éxito es elaborar una solución que funcione para el público, para el cliente y para ti, si no puedes obtener eso, no importa lo mucho que trabajes, no sirves para diseñar soluciones. Así como seguramente entiendes que la belleza no te hace buena gente, entenderás que lo estético -en la gran mayoría de los aspectos de la vida, incluyendo el diseño- no es un factor determinante ni excluyente. Si puedes hacer que las cosas funcionen, nadie se cansará de ti, si además de ello, puedes hacer que las cosas sean bellas, te amarán.

4. La comunicación empieza por uno.

Diez años en diez lecciones

Imagínate que vas al médico y él te dice “Usted tiene algo así como una fiebre, mas o menos, no se como explicarle, algo como una bronquitis pero con dolor de cabeza, ¿me entiende?, no creo que me entienda porque usted no entiende de medicina…”. Definitivamente hay diseñadores que suenan así, pero es significativamente más grave cuando se trata de un comunicador, de un diseñador gráfico. Si no puedes explicarlo, no lo entiendes, y lo peor es que se nota y no engañas a nadie. Si realmente deseas ayudar a la gente a comunicar sus mensajes, empieza por ayudarte a ti mismo, no hay nada más apasionante y determinante que un profesional solvente que te inspira confianza, que entiende la situación y conoce el camino para salir de ella. La comunicación empieza por uno, no lo olvides.

5. No hay proyectos apasionantes sino diseñadores apasionados.

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Si algo me enseñó mi profesión es que todos los proyectos son procesualmente similares, es decir, sólo debes hacer lo que sabes hacer y seguramente llegaras a donde se supone que llegues, la diferencia está -o puede estar- únicamente en el diseñador. Un profesional apasionado convierte cualquier proyecto, en un proyecto apasionante, pero -créeme- que un proyecto apasionante nunca convertirá en profesionales apasionados a profesionales sin pasión. Abre los ojos, no existe un sólo proyecto apasionante que haya sido proyectado por un profesional sin pasión, no se trata del proyecto, se trata de ti.

6. La única forma de fracasar, es rendirse.

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La solución perfecta tiene triple linea de resultados, es lo que el consumidor desea, es lo que el cliente desea y también es lo que el diseñador desea. Llegar a ese lugar no es sencillo, puede llevar incluso años de ejercicio, pero si algo es verdad, es que una solución que no llega a ese puerto, es porque no ha agotado todas las instancias aunque ha terminado agotando a los participantes, y eso no habla bien de ti. Toda solución es consecuencia de un dialogo sostenido y abierto entre las partes, la solución ideal es el acuerdo donde todos ganan, pero no siempre es así, en realidad todo proyecto de diseño tiene cuatro desenlaces posibles: 

  • que el cliente imponga su visión por sobre los demás, 
  • que el cliente y el diseñador converjan e impongan su visión por sobre los demás, 
  • que el cliente, el diseñador y el público converjan, 
  • o que el cliente cancele el proyecto.

 

Como te darás cuenta, no existe el escenario donde el diseñador imponga su visión sobre el resto y habrás notado que en todos los casos el cliente sale satisfecho, por una razón simple: nadie paga por algo que no le satisface. El único escenario funcional es donde el público gana, y sólo sucede cuando todos ganan, es decir, sólo hay una solución que funciona, y la única forma de llegar a ella es sin rendirse antes.

7. Hay clientes que se van, que vuelven o que se transforman.

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En el mundo empresarial las relaciones van y vienen conforme las oportunidades y las coyunturas así lo determinan, el mercado en el que nos toca actuar tampoco es una excepción, hay clientes que vienen, hay clientes que van, pero no siempre hay clientes que vuelven, y para que esto suceda es importante entender los ciclos, aprender a pasar página y lograr que un adiós en realidad sea un hasta pronto. En este sentido es importante desarrollar una capacidad de resiliencia ante cada despedida, esto también se aprende con los años, y en muchos casos hay clientes que dejan de ser clientes para convertirse en aliados, socios o en grandes amigos.

8. Hay cosas que pasan, aunque no estés preparado.

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En este trabajo suceden muchas cosas, como en todos los trabajos, a veces se presentan buenas oportunidades que se aprovechan, a veces no se pueden aprovechar, a veces ganas cuentas importantes para tu excel, y a veces no, a veces las pierdes. A veces puedes darte el gusto de trabajar con grandes colegas y profesionales, y a veces no puedes hacerlo, a veces puedes hacer grandes incorporaciones a tu estudio y a veces tienes que apostar, a veces debes separarte de grandes compañeros. Te guste o no, estas cosas suceden, y siempre sucederán, uno nunca se acostumbra a esas cosas pero debes convivir con ello. Lo importante, al pasar de los años es mantenerse en pie y poder mirar atrás y encontrarse con amigos, grandes colegas y clientes. 

9. El diseño puede ser mejor, si piensas menos en el diseño.

Diez años en diez lecciones

El diseño tiene un carácter transdisiplinario, es decir, es un lugar común para todas las disciplinas, no hay empresa o emprendimiento que no necesite de diseño, por tanto es importante entender que el diseño, para que funcione, necesita alinearse con otras disciplinas así también transdiplinarias, como las ciencias de la comunicación, el periodismo, la psicología, el marketing, entre muchas otras. Una visión exclusivamente retórica forma a profesionales que lo único que saben hacer es diseño gráfico, y aunque suene contradictorio, el diseño sería mucho mejor si se pensara menos en el diseño y se abriera más espacio para otros enfoques más holísticos.

10. Que te necesiten a tí, incluso por sobre tu trabajo.

Diez años en diez lecciones

El tiempo es un concepto claramente relativo, y 10 años puede ser mucho tiempo si se aprovecha para reflexionar y aprender sobre lo sucedido, también puede ser muy poco tiempo si sencillamente lo dejamos pasar. Pero definitivamente, la lección más importante que he aprendido a lo largo de estos primeros 10 años, es entender que la sostenibilidad de cualquier negocio depende de la sostenibilidad de las relaciones, incluso por sobre los resultados, el desafío de cualquier profesional o marca que participa del mercado es lograr que la gente te necesite por encima de tu trabajo, que respeten tu visión, tu opinión o tu perspectiva de las cosas, que al fin y al cabo, es lo que la gente elige en un profesional, incluso antes de sentarse y hablar de su proyecto.