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A propósito de las elecciones

Publicado el por Carlos Sebastián Ibarrola

Para mí, así como para más de un millón de paraguayos fue claramente decepcionante la victoria de Mario Abdo Benitez el día de ayer, y se constituyó en un momento emocional bisagra para todos aquellos que amamos la institucionalidad, la justicia, el estado de derecho, la meritocracia y la democracia. Es por esto por lo que me he permitido dejar que las emociones fluyan ante las circunstancias, para que finalmente las reflexiones se articulen de una manera más racional -antes que emocional- al escribir estas conclusiones.

Para todos aquellos que hoy se encuentran sumidos en la decepción quiero decirles que no todo está perdido, estamos aprendiendo y aunque parezca que retrocedemos, estamos avanzando.

El voto inteligente, la gran deuda. 

A propósito de las elecciones

En las elecciones de ayer, la diferencia entre ambos candidatos era más estrecha que los votos blancos y nulos. La diferencia era tan estrecha que los votos desviados por Ybañez casi alcanzan a cubrir la necesidad de la Alianza. Este es un indicador claro de que hay que legislar para evitar que se financien candidatos solo para dispersar votos o para obtener subsidios electorales. Hay que legislar para que la gente entienda con claridad conceptual el objetivo de estas “candidaturas testimoniales”. Hay que plantear el balotaje o la segunda vuelta que le otorgue mayor legitimidad al proceso y más representación al pueblo.

Alerta para el Partido Colorado. 

A propósito de las elecciones

Mario Abdo es probablemente el caudillo más importante del Partido Colorado en los últimos 10 años, símbolo de su impronta de renovación política y a su vez, una muestra locuaz de la escasa calidad ideológica, intelectual y humana de todo aquello que el partido tiene para ofrecer a la sociedad, es tristemente un líder nato. Aún así, su victoria ha sido tan estrecha que no ha terminado siquiera de cuajar en sus propias filas. La lección es clara -incluso para los colorados-, esto ya no es sostenible, más temprano que tarde los números ya no le serán suficientes.

Una candidatura diferente. 

A propósito de las elecciones

La oposición ha demostrado un ejercicio interesante en estas elecciones. Ha demostrado que pueden organizarse y apoyar de manera lógica a un candidato y a un partido que exigía merecidamente su oportunidad, y desde mi perspectiva lo ha hecho con dignidad. No es secreto para nadie que Efraín Alegre no es una persona que despierte pasiones y desborde empatía, ni siquiera es un “político ganador”, no es el dulce de leche ni el candidato disruptivo que mucha gente todavía espera, aún así obtuvo más votos que el propio Horario Cartes en el 2013 con un índice de participación claramente inferior. Eso dice algo de nosotros como sociedad, eso dice mucho de un sector del electorado que está por encima del circo y la pañoleta, es un mensaje claro para el futuro. No faltará quien diga que si hubieran abrazado a Blas Llano, la Alianza hubiera ganado, pero ¿Qué diferencia habría entre la oposición y el oficialismo si lo hubieran hecho? En el fondo, la política no se trata de ganar elecciones, sino de regalarle dignidad a la gente, y la dignidad no se transmite con hurras, sino con el ejemplo. Es importante entender que no todo se ha perdido, y que la Alianza ha logrado un espacio que debe aprovecharse para hacer la tarea parlamentaria que corresponda sobre las lecciones aprendidas ayer, levantar la frente, mirar hacia el futuro y trabajar por ello.

"Con ese voto de resignación, de desesperanza, de ignorancia o de absurda y torpe rebeldía, le dieron la espalda a la alternancia."

Un elector conservador. 

A propósito de las elecciones

Paraguay es una sociedad claramente conservadora, pese a quien le pese, de memoria corta y sin educación que le ayude. Por tanto hay temas que siempre seguirán siendo absurdamente importantes para las campañas aunque enteramente irrelevantes para la agenda política como el aborto, la familia, la religión y la sexualidad. Es muy contradictorio que temas tan irrelevantes para -e históricamente desatendidos por- los políticos sean tan determinantes para nuestra sociedad. En el discurso político todavía es mas conveniente evitar estos temas o sencillamente mostrar una postura claramente conservadora, al fin y al postre todo se resume a educación. Hasta qué no llegue el día en que podamos presumir de nuestra educación, el único tema que debería importar es claramente este, y cuando la educación sea una virtud; el aborto, la familia, la religión y la sexualidad ya no serán un tema de conversación. 

Encuestas y bocas de urna.

A propósito de las elecciones

Algo hay que hacer con las encuestas y las bocas de urna. Hay que legislar para evitar la manipulación alevosa de la voluntad popular a través de resultados encargados y todas luces absurdos. No será fácil, una herramienta tan efectiva y funcional al sistema de gobierno no será fácil de regular, pero debe hacerse más temprano que tarde. Esa es una de las tareas parlamentarias que esta alianza tendrá pendiente. Encuestas y bocas de urna a medida para el elector exitista y sin educación, además, una herramienta efectiva para golpear el financiamiento del adversario, habrá que convertirlos en delitos electorales o regularlos para garantizar su transparencia y su legitimidad, como corresponde.

La corrupción naturalizada. 

A propósito de las elecciones

Ayer miles de paraguayos votaron pensando “nada va a cambiar”, miles de paraguayos votaron convencidos de que “siempre ganan los corruptos”. La institucionalización de la corrupción es tal que la gente cree que su voto es una gota en el mar. Pues bien, ayer sólo faltaron unas gotas en el mar para alcanzar la alternancia, y aunque esto genera una inmensa frustración, es de esencial importancia darse a la tarea de evidenciar esto, incluso  por sobre todo lo demás. La corrupción está instalada, es cierto, pero nosotros también y necesitan del voto para legitimarse. El voto que ayer ofrecieron paraguayos engañados por candidaturas testimoniales, por convenientes imputaciones encajonadas, por discursos demagógicos y coercivos, ese voto fue el que nos privó de la alternancia. Mientras miles de paraguayos esperaban hasta el último minuto que la situación se revierta, otros miles de paraguayos esperaban que la corrupción se confirme porque “así no más luego siempre es”. 

Es necesario evidenciar y demostrarle a la gente que ayer -como nunca antes- han sido funcionales a este esquema de corrupción que tanto les da asco, hay que mostrarles que fueron ellos los que han sostenido a la claque, que la democracia necesitaba de su ayuda, que ellos mismos necesitaban de su ayuda y que finalmente con ese voto de resignación, de desesperanza, de ignorancia o de absurda y torpe rebeldía, le dieron la espalda a la alternancia, y es importante que lo recuerden por cinco años.

Estoy convencido que miles de personas hoy se han despertado con desánimo y desesperanza, ya sea porque la alternancia estuvo muy cerca o porque “así no más luego siempre es”, pero no todo está perdido, hay mucha tarea por hacer.